Edgar Morín, filósofo contemporáneo y político francés, al ser consultado por la UNESCO sobre cuáles serían sus recomendaciones para los que tienen la tarea de ejercer la Educación en el nuevo siglo, responde a través de un documento titulado: Los Siete Saberes necesarios para la Educación del Futuro. Estos saberes son comentados a continuación:
Los Siete Saberes
I La ceguera del conocimiento: error e ilusión
En este primer saber Morín habla sobre la necesidad de dejar de considerar al conocimiento actual o antiguo como infalibles, apunta que el conocimiento tal cual se enseña es producto de la interpretación de quién lo enseña e incluso de quién lo documentó en algún momento. Estas ideas o conocimientos se encuentran distorsionados en poca o gran medida por quienes lo han recopilado o formulado.
Morín sugiere que debemos enseñar a aceptar el error en lo que creemos cierto. En el nuevo siglo debemos enseñar a conocer, enseñar a pensar, enseñar a las nuevas generaciones a dudar de lo que aprenden y prepararlos para formar su conocimiento en base a la realidad interpretada por ellos mismos y enseñarlos en ese mismo instante a comprender que esa realidad y ese conocimiento pueden sin lugar a dudas tener errores y estar equivocados, incluso; ser una ilusión … eso es más sincero y real que obligarlos a aceptar nuestros conocimientos como si éstos fueran infalibles o inmutables.
II Los principios de un conocimiento pertinente
Con este segundo saber propuesto, Morín manifiesta que para que la educación tenga éxito y sea pertinente , se debe organizar, teniendo muy en cuenta:
−El contexto: Para que los datos tengan sentido.
−Lo global: Los datos forman un todo, y ambos sirven para conocer.
−Lo multidimensional: El todo no puede dividirse porque se pierde información.
−Lo complejo: Cuando las partes de un todo son indivisibles, aparece la complejidad.
Es por ello que la educación del nuevo siglo debe buscar "una inteligencia general", que integre estos cuatro elementos y olvidar "una inteligencia parcializada" que provoca la reaparición de los errores e ilusiones que plantea en el primer saber.
El conocimiento enseñado debe ser contextualizado y ubicado en el tiempo y en el espacio en el que se encuentra inmerso el aprendiz, y al mismo tiempo debe enseñársele que ese contexto va mucho más allá de lo individual, familiar o regional; forma parte de un contexto global que no debe ser ignorado y que no es exclusivo sólo de un área del saber sino que tiene relación con muchas otras y que reconocer esto le permitirá tener una mayor conciencia del mismo.
III Enseñar la Condición Humana
Morín hace hincapié en la labor de crear -en las nuevas generaciones que aprenden, conciencia de su complejidad como ser humano, como ser holístico; es decir, físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Que cada persona tome conciencia de su complejidad individual y de su identidad común a todos los demás humanos.
Esto refuerza en cierta forma las ideas ya planteadas por otros autores en temas como Inteligencias Múltiples e Inteligencia Emocional: conocernos a nosotros mismos y conocer a los demás. Desde todo punto de vista, incluso de manera afectiva, sentir respeto y compromiso por uno mismo y por los demás en cada ámbito de nuestras vidas.
IV Enseñar la Identidad Terrenal
En esta propuesta refuerza el saber anterior, pero desde el punto de vista del planeta como parte indivisible del todo. Mostrando que todos los humanos, confrontados desde ahora con los mismos problemas de vida y muerte, viven en una misma comunidad de destino.
Morín se refiere al pensamiento global, a la conciencia global de esta era que el llama planetaria donde los continentes vuelven a unirse pero esta vez por los medios de comunicación, por las tecnologías, la información, las fortalezas y las debilidades, las necesidades y los riesgos, en fin, como un “ser global”: el planeta.
V Enfrentar las Incertidumbres
Esta propuesta queda resumida en uno de sus párrafos: “Es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza”.
Dice Morín: Es imperativo que todos aquellos que tienen la carga de la educación estén a la vanguardia con la incertidumbre de nuestros tiempos.”
Debemos preparar a las nuevas generaciones para que puedan lidiar con la incertidumbre, debemos proveerles no sólo un conocimiento probado (aún cuando esté sujeto a la interpretación y el error), más aún, debemos enseñar la capacidad de afrontar situaciones de desconcierto, situaciones que no se encuentran en libros, debemos fortalecer sus habilidades analíticas y de toma de decisiones en momentos de crisis o de incertidumbre, y así disminuir el riesgo de fracasos.
VI Enseñar la Comprensión
En este saber, Morín plantea que la comprensión mutua entre humanos, tanto próximos como extraños es en adelante vital para que las relaciones humanas salgan de su estado bárbaro de incomprensión.
Éste es un llamado al cese de los conflictos internacionales, el cese de racismos, de desprecios, es un llamado a enseñar a las nuevas generaciones a ser más tolerantes, comprensivas, más llenas de amor, de respeto y de paz. No sólo debe ser esto una bandera sino un compromiso, una misión fundamental para recuperar todo el daño que históricamente nos hemos hecho a nosotros mismos. “El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos.”
VII La ética del género humano
En este aparte, Morín habla de reforzar en las nuevas generaciones la conciencia de que el humano es al mismo tiempo: individuo, parte de una sociedad, parte de una especie, y que estas tres condiciones son indivisibles y conforman su ser, que todo desarrollo verdaderamente humano debe comprender el desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a la especie humana.
Este saber completa el énfasis en lo referente a formar en las nuevas generaciones el sentido de “pertenencia global”, somos partes fundamentales de la “especie humana” y compartimos un hogar común llamado planeta tierra.
Concluye Morín este saber, diciendo: “La educación debe no sólo contribuir a una toma de conciencia de nuestra Tierra-Patria, sino también permitir que esta conciencia se traduzca en la voluntad de realizar la ciudadanía terrenal.”
Conclusión
Luego de conocer los planteamientos de Morín sobre los “siete saberes” o criterios fundamentales que deben ser considerados en la Educación que se impartirá a las nuevas generaciones en el siglo XXI, salta una conclusión evidente: El Amor, el respeto, la consideración, la conciencia terrenal entre los que formamos parte de esta inmensa “familia global” y que tenemos por hogar al planeta tierra, será determinante en el éxito no sólo de la Educación y sus implicaciones a todo nivel, sino igualmente determinantes para la supervivencia de nuestra especie y de nuestro planeta.
Formar estas virtudes en esta y las nuevas generaciones debe ser factor prioritario en las acciones que llevamos a cabo los que hemos sido llamados a la tarea de formar y educar a los hijos de esta “Tierra-Patria” como la ha llamado Edgar Morin.
Julio J. Yépez
sábado, marzo 20, 2010
Opinión sobre Los Siete Saberes necesarios para la Educación del Futuro
Publicado por
Julio J.
en
9:20 p. m.
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