Al abordar éste y otros temas relacionados con el rol del profesional docente a nivel de educación superior, quisiera expresar el producto de mis reflexiones sobre tres aspectos que creo deben ser considerados en forma individual inicialmente, para luego ser integrados y equilibrados antes de pasar a formar parte de la conducta del docente de hoy. En primer lugar el aspecto del docente como una autoridad; en segundo lugar, el docente como un tutor y facilitador del aprendizaje; y en tercer lugar, el docente como líder trascendental.
En el primer aspecto, coincido con el profesor Freddy Quiaro (UAH, UNEFA, EFOFAC), en que aún cuando se haya evolucionado en términos de sensibilización hacia al trato con el estudiante como ser humano digno merecedor del mismo trato y respeto que recibe el docente, no debe desaparecer la línea imaginaria de jerarquía que mantiene la distancia entre el docente y el estudiante. El estudiante no debe perder nunca la noción de que él es “el estudiante” y el docente es “el docente” en términos de estructura jerárquica. Esto, aún cuando el docente sea flexible y permisivo a su discreción en relación al trato y lenguaje que emplee para entablar comunicación con sus alumnos. El estudiante debe cumplir normas y tener parámetros fundamentales relacionados con su conducta hacia el docente, el recinto de estudio, sus compañeros y demás miembros del contexto educativo.
En cuanto al aspecto del docente como tutor o facilitador del aprendizaje, considero que es un deber ético y profesional del docente, mantenerse en constante actualización de conocimientos, técnicas, métodos, recursos didácticos, tendencias tecnológicas y educativas, etc., que sean acordes con el momento histórico y el contexto en que se desenvuelve el estudiante. De no ser así, se estarán formando “profesionales” incapaces de lidiar con la realidad laboral vigente, incapaces de comprender el “mundo real” al cual serán liberados a su suerte y evidentemente sus posibilidades de éxito dependerán del esfuerzo, sacrificio y voluntad adicionales que ellos mismos puedan procurarse para “completar” su pobremente lograda formación y así aspirar a ser competitivos en un mercado laboral que es salvaje y despiadado con los profesionales más débiles.
En relación al papel del docente como líder, definitivamente comulgo con el enfoque de liderazgo trascendental, en el cual el líder busca influenciar y motivar a sus seguidores para despertar en ellos su deseo de alcanzar metas mucho más allá de lo material, de lo social o laboral … metas que le permitan trascender en el tiempo, dejar huella, hacer una diferencia, tener un efecto positivo y dejar una herencia memorable en su transitar por este mundo.
A manera de conclusión dejaré una frase para los docentes que buscamos ser líderes trascendentales de nuestros alumnos:
“Despierta en tus discípulos el deseo de enseñar a otros lo que han aprendido de tí y el valor de tu enseñanza no tendrá límite” … jjyepez
sábado, noviembre 28, 2009
EL LIDERAZGO DOCENTE – reflexiones de un aprendiz. (por Julio J. Yépez)
Publicado por
Julio J.
en
10:54 p. m.
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